Supermentes que quieren olvidar

Supermentes que quieren olvidar

Algunas personas tienen la capacidad innata de recordar todos y cada uno de los detalles de su vida. Este síndrome Fue bautizado en el año 2000 como hipertimesia por el neurocientifico e investigador de la memoria Jim McCaugh. Apenas hay referencias históricas sobre este síndrome y se ignora qué lo desencadena. El primer caso documentado es el del ruso Solomon Shereshevsky, que saltó a la Fama en la década de 1920.

Trabajaba como reportero y no necesitaba tomar notas en las reuniones matutinas en el periódico, lo que le costó una llamada de atención del redactor jeFe. Hasta que Shereshevsky explicó que no lo necesitaba, recordaba todo cuanto se decía y lo demostró. Shereshevsky ignoraba tener una súper mente, para él aquello era completamente normal y lo extraño es que no sucediera a todo el mundo. Durante décadas, Solomon se convirtió en la obsesión del neuropsicólogo Alexander Romanovich Luria que dejó el caso perfectamente documentado en su obra Small book about a large memory.

En esas páginas sorprende leer que en opinión del neurólogo, Solomon, en ocasiones parecía que tuviera cierto retraso. Resulta que el cúmulo de información acababa colapsándolo. Cometió el error de dejar el trabajo en el periódico para dedicarse al espectáculo como mnemonista. Sobre el escenario recibía tantos datos del entorno —música, murmullos, risas— que se comportaba como si padeciera algún tipo de autismo, era infalible con sus trucos pero apenas podía mantener una conversación normal. Acababa agotado. Los problemas acabaron invadiendo su vida cotidiana. La memoria prodigiosa de Shereshevsky se servía de una percepción aguda de sinestesia, condición que mezcla los sentidos. De manera que el número dos es “plano, rectangular, de color blanquecino […], Si leo cuando estoy comiendo, apenas puedo comprender lo que estoy leyendo. El sabor de los alimentos ahoga y se mezcla con el sentido de las palabras”, contaba.

Las personas con hipertimesia no son ningunos afortunados, todos necesitamos olvidar para perdonar, amortiguar el dolor de una pérdida con el paso del tiempo. Que tu mente no diluya las emociones negativas se convierte en un tormento. ya que debe colaborar en el proceso, y una vez en estado de hipnosis no hará nada que vaya en contra de su ética moral. Si se le ordena hacer algo que no haría en estado normal, se sentirá perturbado y saldrá del trance.

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