La Guerra de Sucesión

La Guerra de Sucesión

A la decadencia del Imperio Español que podemos aglutinar en varias causas: demográficas (la peste y otras epidemias, despoblación), económicas (problemas fiscales, alteraciones monetarias, inflación y el descenso de metales preciosos de América), sociales (la Inquisición, expulsión de los moriscos, antiguo régimen, compra de cargos, aumento de órdenes religiosas o la picaresca), o políticas y territoriales (la agresiva política del Conde Duque de Olivares) hay que sumarle la puntilla de los últimos años del siglo XVII, con toda Europa pendiente del Rey Hechizado. Carlos II y la herencia del Imperio.

Algo que se resolvió a su muerte a favor de los Borbones durante la Guerra de Sucesión (1701-1713, Tratado de Utrech) que enfrentó a los partidarios del Borbón Felipe de Anjou (futuro Felipe V en el trono español) y al Archiduque Carlos. Francia, vencedora de la contienda, le ganó el pulso a una cada vez más poderosa Inglaterra, sin embargo la única derrotada de esta guerra fue España que vio caer su hegemonía mundial y gran parte de sus colonias.Más lejos no se podía llegar. Su prestigio, al menos en esta ocasión, fue reconocido por el mismo Felipe V, tanto que le concedió el honor de utilizar la bandera morada con su escudo de armas, además del reconocimiento de su ingreso en la Orden del Espíritu Santo y la Orden del Toisón de Oro.

Por si pudiese parecer poco, en 1734 fue ascendido a Teniente General y destinado a Cádiz, plaza desde donde saldría en 1737 hada América para protagonizar una de las gestas más épicas en la historia de las armas españolas. En aquel momento, Inglaterra estaba empeñada en desplazar a España como fuerza dominante en el Cono Sur americano. Tampoco estaba dispuesta a reanundar a las fabulosas riquezas presentes en un espado geográfico que codiciaba por encima de todo.

El principal problema de la Pérfida Albión era que ambas naciones se encontraban en paz desde 1713 y no existía ningún pretexto que justificase el inicio de la guerra. Tal vez por eso, los ingleses decidieron hacer las cosas como ellos mejor sabían; a traición y por la espalda, potenciando una vez más la práctica de la piratería y del contrabando, con el consiguiente quebranto de los intereses comerciales españoles en América A pesar de todo, el potencial de la flota española volvió a crecer gracias a la labor del ministro Patiño, lo que significó el aumento de la capturas de estos barcos pirata tanto en la zona Caribe como en las costas del Pacífico.

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