La criatura anfibia de Babilonia

La criatura anfibia de Babilonia

En las culturas sumeria, caldea y babilonia encontramos referencias muy interesantes sobre un ser mitológico de nombre Oannes o Uanna, un semidiós mitad pez mitad humano. Oannes, al igual que los Nommos adorados por los dogones, instruyó a los súmenos en múltiples disciplinas, como los números, el alfabeto, la medicina, la astronomía o las leyes. Alejandro Polímata, un autor clásico que vivió en el siglo I a. C., escribió lo siguiente:

«En el primer año hizo su aparición, de la parte del Golfo Pérsico que bordea a Babilonia, un animal dotado de razón que se llamaba Oannes. Todo el cuerpo del animal era como el de un pez y tenía debajo de una cabeza de pez otra cabeza y también pies abajo, como los de hombre, unidos a la cola de pez. Su voz y también su lenguaje era articulado y humano. Este ser, durante el día solía conversar con los hombres; pero no tomaba ningún alimento en ese tiempo y les adiestraba en letras, ciencias y toda clase de artes. Les enseñó a construir casas, a fundar templos, a recopilar leyes y les explicó los principios de la geometría. Les enseñó a distinguir las semillas de la tierra y a recoger frutos.

En poco tiempo, les adiestró en todo cuanto pudiera tender a suavizar los modales y humanizar al hombre. Desde aquel entonces, tan universales fueron sus enseñanzas, que nada se ha añadido para mejorarlas. Cuando se ponía el sol, este ser tenía la costumbre de sumergirse de nuevo en el mary permanecer toda la noche en su profundidad, pues era anfibio». Es interesante reseñar las coincidencias físicas entre los dioses anfibios de la cultura dogón y la sumeria, a las que debemos añadir otra semejanza: que unos y otros se dedicaron a civilizar a los pueblos con los que entraron en contacto. ¿Están basadas estas crónicas mitológicas en hechos reales deformados por el paso el paso del tiempo?

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