Cuidado con el ADN

Cuidado con el ADN

El uso de la hibernación para hacer viable la exploración presencial de otros sistemas estelares, al menos en el escaso tiempo de vida de un ser humano, es una opción atractiva, pero una que tardará seguramente en hacerse realidad. Son muchos los obstáculos a superar, de modo que algunos grupos están empezando a realizar otras propuestas, como las naves generacionales, en las que se embarcarían familias enteras, cuyos descendientes serían los verdaderos exploradores del futuro. Dicho esto, hay otras que insisten en la hibernación, aunque para ello se requiera un uso poco ético de esta técnica.

Faltos de la tecnología para enviar a un ser humano completo e hibernado en un viaje de larga distancia, se ha hablado de hacer lo propio con elementos biológicos menos complejos, como los embriones humanos. Es obvio que ya se congelan embriones de forma habitual y que han nacido muchos niños de ellos, pero embarcar a uno en una nave espacial plantea incógnitas por resolver. ¿Qué ocurriría con el embrión al término de su viaje?

Mucho más aceptable sería enviar al cosmos una muestra de nuestro ADN, y de hecho se han trazado planes para llevar a la práctica esta idea, como una forma de sembrar el universo cercano con nuestro código genético y ofrecer una última y remota esperanza de supervivencia para nuestra especie si se extingue en la Tierra.

Sin embargo, esperar la benevolencia de hipotéticos entes que encuentren algún día ese ADN y decidan repoblar de humanos un nuevo mundo puede resultar iluso. Enviar al cosmos nuestro ADN entraña un importante riesgo, y es que estos materiales biológicos caigan en malas manos, quizá de alienígenas malintencionados que aprovechen su captura para practicar experimentos en los que logren encontrar puntos débiles, aptos para desarrollar ataques biológicos si llegan a considerarnos como adversarios.

Related Posts
Leave a reply