Eso que llaman amor
Tendencias — By Antton on Marzo 14, 2010 at 17:41A mí esto del amor se me da fatal, en realidad siempre me ha ido de pena, así que, con claro espíritu vengativo, he dedicado parte de mi tiempo a estudiar y asimilar las teorías más absurdas que he podido encontrar sobre este asunto. Y habría que empezar por sus aspectos más prosaicos, con el instinto de reproducción de la especie de por medio, las neuronas como una moto y la feniletilamina saliendo a chorros y sus consecuencias psicosomáticas, pero como de biología ando bastante pez, simplemente lo dejo caer así, como que no quiere la cosa.
El concepto de que la atracción sexual y la necesidad de la especie humana de crear parejas estables (necesidad creada por una característica biológica llamada neotenia, que pasaré a explicar inmediatamente) pudiera transformarse en esa emoción arrebatadora llamada amor fue inventada en occidente por lánguidos trovadores en leotardos allá por el siglo XII con la intención de dar gusto (no se sabe en qué sentido) a sus aburridas y aristocráticas clientas, cansadas de esperar que sus maridos volvieran de la guerra. Contaban además con la complacencia de las jerarquías eclesiásticas, que veían en ello un refuerzo perfecto a su ideología sobre el matrimonio. En la mayoría de culturas y lugares, a lo largo de la historia hasta nuestros días, esa idea del amor resulta cuando menos extraña, aunque se tenga en cuenta la tremenda influencia de los valores occidentales desde entonces, y ni aun así, porque los matrimonios concertados, la poligamia, menos la poliandría y otras formas sociales de emparejamiento siguen a la orden del día y ninguna de ellas tiene que ver con el amor.
Como digo más arriba, la especie humana tiene la necesidad de crear parejas estables debido a una característica particular aunque no exclusiva, la neotenia, que no es otra cosa que el lento desarrollo y capacidad de autonomía de nuestras crías y la conservación de características de la infancia en la fase adulta. Esto en realidad es una ventaja evolutiva porque hace, entre otras cosas, que todo el proceso de aprendizaje, tan extenso en los humanos, se pueda prolongar lo más posible y que conceptos infantiles como la curiosidad, tan necesaria por ejemplo en el desarrollo tecnológico, se mantengan a lo largo de toda la vida. Sin embargo, antropológicamente hablando, necesitamos que nuestros progenitores, y en realidad toda la tribu, estén unidos por un fuerte vínculo que una al padre a la madre que nos parió, para que puedan dividirse las tareas mientras dura nuestro larguísimo proceso de crecimiento.
Lo demás es una elaboración cultural posterior, que no voy a decir que esté mal, siempre será mejor eso que los matrimonios por obligación, pero que nadie se engañe: la luz de la luna, Cupido, san Valentín, las películas americanas, un diamante es para siempre, y todas las demás cosas que lo acompañan son muy bonitas y hay que vivirlas pero poco más. Porque si a esto unimos la visión sociológica, que nos habla de que las parejas se establecen en función del status, la clase social, la religión, la profesión, las relaciones familiares, la ideología y hasta la afición a los cánticos regionales, o como dice Peter L. Berger “cuando se cumplen ciertas condiciones nos permitimos enamorarnos”, no sé si nos queda algo a lo que podamos llamar AMOR.
Tags: amor, antropología, biología, psicología, sociología









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11 comentarios
Pos estamos listos.
Eso digo yo, Chataa.
Entonces lo que me pasa es por culpa de la feniletilamina (lo he pinchao y copiado porque era imposible de memorizarlo)…
Pues nada, mientras funcione…. ¡¡que viva la feniletilamina!!!
En serio, interesante articulo.
Y qué te crees que hice yo, je je je, copy/paste igual, guapa, que menuda palabreja. Pues eso es lo que te pasa, gracias a la neotenia somos una especie que crea parejas estables y ese vínculo se crea gracias a la fet.. fenil esa. Además seguro que tu pareja comparte contigo muchos rasgos de status social. Todo junto hace un coctail ¿cómo se escribe cóctel? explosivo.
Yo también creo que el artículo es muy interesante, a pesar de la ironía tiene mucha miga.
Un beso.
Bufffffffff, no se que decir…. tas pasao un poco, no???
Tu post es instructivo, me ha gustado especialmente cuando hablas de la neotenia como explicación de las parejas estables, pero nada romántico. Yo he intentado quedarme a medio camino entre la ñoñería rosa del amor eterno tipo Romeo y Julieta y lo que has escrito tu.
El gif del cupido bizco es genial, pero veo que no te has decidido por ninguna canción, será que había demasiadas para elegir.
Besos!!!
Si no he puesto música es porque me parecía que dos días después esto ya no era del club de las canciones, así que he aprovechado el texto que empecé el jueves para hacer un post normal. El problema es que para hacerlo y que fuera mínimamente interesante, como decís algunas, he tenido que consultar unos cuantos libros de la época en que estudiaba antropología, y eso es lo que lo ha complicado todo. Además soy totalmente sincero, estoy convencido de que el amor funciona así, otra cosa es cómo lo percibamos, pero en el fondo fondo…
Tienes más razón que un santo: el amor, lo que la sociedad en gral entiende por “amor”, no existe.
Es curioso: incluso la mayoría de los ateos más feos, mientras niegan categóricamente la más remota posibilidad de que exista Dios, sí que tragan con devota facilidad con en esa cosa así fantasmagórica, etérea, intangible, taaan sacada de la manga.
Yo sostengo, y así lo sostiene la comunidad científica, que el amor, como ha dicho Nire, es el resultado de una combinación química a la que, tradicionalmente, por mero desconocimiento, se ha venido trasvistiendo con ciertos ropinajes místicos. Como la lluvia caía de los cielos por arte y magia de Tlaloc para la civilización azteca, el “amor” ha simbolizado y simboliza esas mariposillas en el estómago revoloteando (qué metáfora más bella). Hay gente que ve su vida muy sosa, como menos poética, ay, si han de creer que las mariposas que revolotean en su estómago son solo chispazos, sustancias químicas que se enamoran y copulan entre sí. “Amor a primera vista”, “Romeo y Julieta”, “estábamos predestinados (¡toma Dios explícito!) a estar juntos”…es difícil erosionar tanta bobada fosilizada.
Lo que sí existe es la atracción (“amor erótico”) y el cariño.
Como decía el cachondo de Freud, el hombre, como todo animal, se mueve por instintos, entre los que destaca el instinto sexual, camuflado, oculto, por cuestiones varias, tras una cortina rojiza con forma de corazón.
Cuando te “enamoras” de alguien, la pasión y tu necesidad sexual prima en primera -y relativamente corta- instancia: así la pareja de enamorados, como si de Romeo y Julieta se tratasen, no se separan ni a palos, luchan contra viento y marea por su relación; la intensa atracción física que sienten hacia sus respectivos nublan sus sentidos, todas las virtudes se idealizan hasta a un punto divino y los defectos, como por arte de magia, se transforman llegando a ser captados como virtudes. Esta etapa de “amor ciego” coincide con los primeros pasos de los tortolitos en cuestión y se estima que puede durar unos dos años. Con el paso del tiempo, precisamente, ese fuego y esa necesidad de unión física va menguando hasta trasladarse a un segundo o marginal plano. Es entonces cuando los enamorados se caen del guindo y abandonan esa burbuja que les apartaba del mundo: caen las caretas, los defectos empiezan a florecer y esa ceguera transitoria se desvanece mostrándoles que sus amantes no son tan perfectos. Tras y con ésto, queda en las personas un cúmulo de sentimientos (amistad, cariño, compasión…), vivencias y proyectos vitales en común (la casa y el nene) que, junto con un un ápice más o menos fuerte de ese amor erótico, crea un vínculo que difícilmente se altera. O sí.
La creación del matrimonio fue sin duda una fórmula para que las parejas, tras quemar los últimos cartuchos de pasión, continuaran unidas el resto de sus vidas. Hoy en día, el progreso de la sociedad en cuestiones sociales (léase divorcio) evidencia este fenómeno que, por mucho que queramos negarlo, es innato a la especie humana.
Saludos, amor.
Madredelamorhermoso, esto es como una aparición Mariana, Miguelín. Mira que es casualidad que precisamente ayer me acordé de ti y pensé… ¿pero dónde se meterá este hombre? ¡¡¡Y zas!!! vas y apareces. Telepatía se llama esto, creo.
Por supuesto estoy totalmente de acuerdo contigo en lo que expones y mi ligera discrepancia sería en el orden de los factores. El amor es el resultado de una combinación química pero la causa es la neotenia, es decir, para hacerse inteligente y poder transmitir ese conocimiento de generación en generación la evolución inventó esa característica, pero al precisar de un largísimo periodo de cuidado de las crías, se hace necesaria la intervención de ambos progenitores, además con unos roles bien definidos, la madre al cuidado de los retoños y el padre aportando la alimentación principal. Como de por sí los primates no tienden a crear parejas estables (aunque sí grupos familiares) la evolución dio un paso más e inventó la combinación química de la que hablamos. De ahí vienen las teorías de que el amor dura unos cuatro años, es decir, lo mínimo para que un niño empiece a ser autónomo. En realidad como tal el amor sí existe, aquí la tesis es que tiene más bien poco de espiritual.
Un magnífico comentario-post por tu parte, como siempre.
¿Estás en alguna parte? ¿Twitter, Facebook? ¿Se te puede seguir la pista?
Un abrazazo.
JAJAJA Gracias, gracias. Tenía que currarme una buena parrafada, marca de la casa, para mi rentrée.
Bueno, bueno, discrepancia más que aceptada. Estaba de acuerdo contigo en lo de la neotenia también, pero, en fin, tampoco era cuestión petarte aún más el blog…
El tema éste del amor lo trata muy bien Eduard Punset, gran divulgador científico, en su “Viaje al amor”. Básicamente defiende eso: que la propia evolución de nuestra especie hizo necesaria una relación más o menos estable entre hombre y mujer por pura supervivencia; y el pegamento de esa relación sería ese cóctel explosivo de sustancias químicas que aletean, cuales mariposas, por nuestro cuerpo.
…La verdad es que, desde que los de la Comu se sacaron lo del registro de la manga, les hice un corte ídem y no he vuelto por allí; ahora estoy recalando en foros de audiencias de televisión (FORMULATV), amén de Tuenti, Facebook y redes sociales varias.
Agrégame al msn o envíame un correo y nos pasamos los feisbuks. A Ismael lo tengo en facebook, anyway.
1 abrrassso.
Pos ya estamos juntitos en Feisbuk.
Genial.
Genial, chíp.
Oye, por cierto, ¡menudo chiringuito te has montao’! Mola, mola.
Ya iré bicheándolo poquito a poco. ^^